miércoles, 4 de mayo de 2011

Beatificación de Juan Pablo II

Un Beato es un difunto que mediante el proceso de beatificación ha sido nombrado así por el Papa en nombre de la Iglesia católica. El beato puede ser venerado en público en una región determinada, generalmente la región que pidió su beatificación. El término beato significa literalmente feliz (del latín beatus), o bienaventurado en sentido más amplio, aludiendo a la creencia de que esa persona está ya gozando del paraíso. La consideración de beato constituye el tercer paso en el camino de la canonización. El primero es Siervo de Dios, el segundo venerable, el tercero beato y el cuarto santo.
El proceso de beatificación declara que un difunto ha vivido una vida de santidad, y ha realizado uno o varios milagros después de su muerte o martirio. Este proceso comienza cuando el obispo de la región donde nació, vivió o murió el candidato presenta su caso a la Santa Sede. Este informe consiste en una biografía completa, y un resumen de evidencias del milagro atribuido al mismo. El caso es evaluado por un grupo de expertos en ciencias (católicos y no católicos) y teólogos. Si el caso es aprobado el candidato es declarado beato.

REFLEXIÓN
 Si para que me nombren Beato tengo que ser virgen, que mi vida haya sido un martirio y que después de muerto puedo hacer milagros, me quedo como estoy.
  Lo mejor, es el supuesto milagro de la monja
 Porque no beatifican a los millones de personas que rezan a los santos o beatos por no cumplirles el milagro. eso si seria justicia divina.

 En publicidad esto es una buena campaña de marketing.

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